sábado, 27 de junio de 2009

La solidaridad según Feijoo

Recuerdo hace años que mis padres iban a arreglar la cocina de casa y un tío mío se ofreció para las necesarias tareas de demolición previas a la construcción de la nueva. ¿A qué viene esto?, a que él tenía claro que estaba capacitado para destruir, pero para crear un espacio nuevo no era el adecuado. En este punto estaba yo cuando me enteré de cuál será el baremo a aplicar para acceder a la gratuidad de los libros de texto en Galicia, un límite de 5.400 euros por persona y hogar, o 6.000 para familias monoparentales. Resulta pues que en una casa de cuatro miembros, el umbral de “riqueza” lo ubica la nueva Xunta en 21.600 euros brutos de ingresos anuales.

¿Por qué no nos hacen una encuesta para ver qué pensamos? o ¿por qué no se aprovechó la encuesta del gallego para que la gente se pronunciase al respecto? Encima ahora, quienes accedan a las ayudas adelantarán el dinero, solicitarán las ayuda y a esperar a que se haga efectiva. Gran avance en materia social.

A mí en esta cuenta no me cuadra dónde está el ahorro porque antes los libros eran de préstamo, luego la inversión anual se mantenía un tiempo pues los libros pasaban de año en año, ahora son ayudas a la compra directa de libros que dejarán de usarse al acabar el curso y se lo quedarán los alumnos. Dice Feijoo que así se dotará de bibliotecas a las casas de gente con rentas bajas; grandes bibliotecas las que propone, libros de texto, ¿para qué más? son pobres, carne de trabajo precario, que ya lo decía su mentor, Fraga, Galicia era buen punto para invertir debido al potencial de los bajos salarios. Además, el colmo es que unos días atrás anuncian la medida, hablando de cortar las ayudas a rentas altas, con lo que un buen porcentaje de gente apoyó la medida, parapetados en esto tiran para adelante y ahora vemos lo que el PP considera rentas altas. Un ejercicio de cinismo bastante claro.

La medida en cuestión no encaja con lo dicho por Feijoo en su discurso de investidura “non vimos derrubar o que se fixo ben”; bien, pues que nos explique como cuadra esta medida en el espíritu verbalmente declarado, eliminando un derecho como el de la gratuidad de los libros de texto, que costó tantos años conseguir, máxime en estos tiempos de crisis, y con esa consideración de lo qué es una “renta alta”. Al margen de las palabras de la investidura de Feijoo no debería de sorprenderme esta actitud, forma parte de la manera de ser de la derecha que se camufla como de centro únicamente en época electoral, y tiene costumbre de demoler de derechos y beneficios sociales bajo cualquier pretexto.

¿Dónde establecerán el límite económico de la gratuidad de la sanidad pública?, ¿por qué no se aplica la progresividad a las ayudas a la compra de coches?, resulta que la Xunta aporta 2.000 euros para comprar tanto un Clío como para un Mercedes ¿qué hay del criterio de los ingresos para los gastos suntuarios?

Preparémonos, estos son como mi tío, valen para demoler, para recortar prestaciones sociales, pero a diferencia de él no actúan con buena intención, sino para proteger y potenciar las posibilidades de la gente con capacidad económica más alta. Viva la solidaridad.

miércoles, 10 de junio de 2009

Falta de apoyo del PP local a los trabajadores de Caramelo

El gobierno municipal coruñés, tras la reunión de Javier Losada con los trabajadores de Caramelo en la que se comprometió a apoyar sus reivindicaciones, llevó el asunto al Pleno Municipal, obteniendo un respaldo unánime de los grupos políticos, PP incluido, instando así a la Xunta, socia del grupo textil Caramelo, a que el consejo de administración presentase un plan de viabilidad que permita mantener los puestos de trabajo, y una negociación seria, no como la actual, con voluntad de acuerdo, para desarrollar un proyecto industrial en A Coruña.

No cabe duda de que el textil gallego tiene futuro, de hecho ha demostrado una capacidad singular para crear nuevos espacios. Ahora bien necesita apoyos de la Administración para poder obtener financiación, abrirse al exterior y potenciarse el valor añadido de la producción asociado al concepto de marca, de calidad como elemento diferenciador como siempre ha sido. Así habrá espacio para mantener el empleo en Galicia, con unas condiciones cada vez más dignas; pero que nadie se engañe, ahora mismo el Conselleiro de Industria es el ejemplo de lo que no se debe hacer en el textil, empresario de éxito, que produce en el extranjero para mayor beneficio económico que poco repercute en la sociedad. Con este tipo de interlocutor no es de extrañar la postura adoptada por su gabinete, el cual en vez de potenciar un acuerdo que posibilite la permanencia de los empleos está llevando a cabo un proceso de negociación con el accionista mayoritario, Manuel Jove, prescindiendo de los trabajadores.

Esta actitud puede poner en la calle a 237 trabajadores y mientras esto ocurre, Carlos Negreira, en vez de presionar al flamante superdelegado para que emplee su teórica interlocución privilegiada con Feijoo, pasa de soslayo por el asunto, como si bastase su voto favorable en el Pleno Municipal a la moción. Hoy los trabajadores de Caramelo se concentraron delante del Parlamento, pidiendo el mantenimiento del empleo, reclamando una negociación en pie de igualdad. Contaban con el apoyo de todos los coruñeses, con su Alcalde a la cabeza, mientras que Negreira y el superdelegado hacen mutis por el foro contemplando como las reivindicaciones de nuestra ciudad y comarca no son atendidas, y callando mientras la Xunta negocia a espaldas de los trabajadores. ¿Es esta actitud razonable? Creo que los coruñeses tenemos claro que no.

jueves, 4 de junio de 2009

Agresión a la libertad de prensa

La cancelación del programa de TVG Caixa Negra, previsto para la noche del martes y que contenía un reportaje sobre las vacas locas, puede ser un indicio de la falta de credibilidad de la nueva TVG, de una capacidad de sus “renovados” responsables, para dejarse llevar por las órdenes o presiones políticas para que cercenen sin pudor todo atisbo de discrepancia, toda información que no “interese” en clave del partido de gobierno.
Probablemente no se trate de un error, probablemente nos encontramos ante una brutal agresión a la libertad de prensa que consagra la Constitución, de no ser así, de haber una explicación razonable alguien debería ofrecerla con detalle al ciudadano gallego, ese que con su trabajo y dinero sostiene la Compañía de Radio y Televisión de Galicia, el porqué de que no se emitiese un programa sin avisar, de que se produjese este hecho sin precedentes en la historia reciente de la TVG.
Esperaba otra cosa del gobierno de Feijoo, un respeto por las formas que aquí no se ha dado, retrotrayéndonos a actitudes predemocráticas más propias de Joseph Goebbels, una pasada de frenada, una patita de algo muy feo que se asoma y que merece, creo yo, la oposición clara ciudadana.

martes, 2 de junio de 2009

De patrullas vecinales

Como es posible que tengamos que oír cosas como el anuncio de un representante vecinal, el del Ensanche, de iniciar patrullas ciudadanas, ¿no estamos dentro de un Estado de Derecho?, ¿alguien cree que esto es el Medellín de los 90? Que nadie se engañe, aquí viajamos todos, vemos otras realidades, y sabemos de sobra, aunque alguno lo utilice de manera torticera, que nuestra ciudad tiene uno de los índices más altos en materia de seguridad, y que la comparación con otras sirve para darnos cuenta de que, al margen de que todo es mejorable, estamos razonablemente bien.

Además, una duda, ¿quién será el responsable de los excesos que se puedan derivar de actos irresponsables e ilegales? La competencia del control de las calles está atribuida en exclusiva al estado, y la actuación de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado ha de estar adecuada al Ordenamiento Jurídico, de modo que los agentes son “...responsables personal y directamente por los actos que en su actuación profesional llevaren a cabo, infringiendo o vulnerando las normas legales, así como las reglamentarias que rijan su profesión y los principios enunciados anteriormente,...”, luego su actuación está sometida a unas garantías constitucionales adecuadas, que no se darían en las patrullas, y, ojo, que hablamos de cosas serias tales como restringir el derecho de libre circulación de las personas.

Al margen de consideraciones legales, lo cierto es que estamos ante una cuestión que fomenta actitudes radicales por parte de la gente, la huida hacia delante de las normas, así como una irresponsabilidad y una llamada a tomarse la justicia por la mano y, por tanto, aunque revestido de otra apariencia, un paso atrás en las relaciones de convivencia de los miembros de la comunidad.