Recuerdo hace años que mis padres iban a arreglar la cocina de casa y un tío mío se ofreció para las necesarias tareas de demolición previas a la construcción de la nueva. ¿A qué viene esto?, a que él tenía claro que estaba capacitado para destruir, pero para crear un espacio nuevo no era el adecuado. En este punto estaba yo cuando me enteré de cuál será el baremo a aplicar para acceder a la gratuidad de los libros de texto en Galicia, un límite de 5.400 euros por persona y hogar, o 6.000 para familias monoparentales. Resulta pues que en una casa de cuatro miembros, el umbral de “riqueza” lo ubica la nueva Xunta en 21.600 euros brutos de ingresos anuales.
¿Por qué no nos hacen una encuesta para ver qué pensamos? o ¿por qué no se aprovechó la encuesta del gallego para que la gente se pronunciase al respecto? Encima ahora, quienes accedan a las ayudas adelantarán el dinero, solicitarán las ayuda y a esperar a que se haga efectiva. Gran avance en materia social.
A mí en esta cuenta no me cuadra dónde está el ahorro porque antes los libros eran de préstamo, luego la inversión anual se mantenía un tiempo pues los libros pasaban de año en año, ahora son ayudas a la compra directa de libros que dejarán de usarse al acabar el curso y se lo quedarán los alumnos. Dice Feijoo que así se dotará de bibliotecas a las casas de gente con rentas bajas; grandes bibliotecas las que propone, libros de texto, ¿para qué más? son pobres, carne de trabajo precario, que ya lo decía su mentor, Fraga, Galicia era buen punto para invertir debido al potencial de los bajos salarios. Además, el colmo es que unos días atrás anuncian la medida, hablando de cortar las ayudas a rentas altas, con lo que un buen porcentaje de gente apoyó la medida, parapetados en esto tiran para adelante y ahora vemos lo que el PP considera rentas altas. Un ejercicio de cinismo bastante claro.
La medida en cuestión no encaja con lo dicho por Feijoo en su discurso de investidura “non vimos derrubar o que se fixo ben”; bien, pues que nos explique como cuadra esta medida en el espíritu verbalmente declarado, eliminando un derecho como el de la gratuidad de los libros de texto, que costó tantos años conseguir, máxime en estos tiempos de crisis, y con esa consideración de lo qué es una “renta alta”. Al margen de las palabras de la investidura de Feijoo no debería de sorprenderme esta actitud, forma parte de la manera de ser de la derecha que se camufla como de centro únicamente en época electoral, y tiene costumbre de demoler de derechos y beneficios sociales bajo cualquier pretexto.
¿Dónde establecerán el límite económico de la gratuidad de la sanidad pública?, ¿por qué no se aplica la progresividad a las ayudas a la compra de coches?, resulta que la Xunta aporta 2.000 euros para comprar tanto un Clío como para un Mercedes ¿qué hay del criterio de los ingresos para los gastos suntuarios?
Preparémonos, estos son como mi tío, valen para demoler, para recortar prestaciones sociales, pero a diferencia de él no actúan con buena intención, sino para proteger y potenciar las posibilidades de la gente con capacidad económica más alta. Viva la solidaridad.
¿Por qué no nos hacen una encuesta para ver qué pensamos? o ¿por qué no se aprovechó la encuesta del gallego para que la gente se pronunciase al respecto? Encima ahora, quienes accedan a las ayudas adelantarán el dinero, solicitarán las ayuda y a esperar a que se haga efectiva. Gran avance en materia social.
A mí en esta cuenta no me cuadra dónde está el ahorro porque antes los libros eran de préstamo, luego la inversión anual se mantenía un tiempo pues los libros pasaban de año en año, ahora son ayudas a la compra directa de libros que dejarán de usarse al acabar el curso y se lo quedarán los alumnos. Dice Feijoo que así se dotará de bibliotecas a las casas de gente con rentas bajas; grandes bibliotecas las que propone, libros de texto, ¿para qué más? son pobres, carne de trabajo precario, que ya lo decía su mentor, Fraga, Galicia era buen punto para invertir debido al potencial de los bajos salarios. Además, el colmo es que unos días atrás anuncian la medida, hablando de cortar las ayudas a rentas altas, con lo que un buen porcentaje de gente apoyó la medida, parapetados en esto tiran para adelante y ahora vemos lo que el PP considera rentas altas. Un ejercicio de cinismo bastante claro.
La medida en cuestión no encaja con lo dicho por Feijoo en su discurso de investidura “non vimos derrubar o que se fixo ben”; bien, pues que nos explique como cuadra esta medida en el espíritu verbalmente declarado, eliminando un derecho como el de la gratuidad de los libros de texto, que costó tantos años conseguir, máxime en estos tiempos de crisis, y con esa consideración de lo qué es una “renta alta”. Al margen de las palabras de la investidura de Feijoo no debería de sorprenderme esta actitud, forma parte de la manera de ser de la derecha que se camufla como de centro únicamente en época electoral, y tiene costumbre de demoler de derechos y beneficios sociales bajo cualquier pretexto.
¿Dónde establecerán el límite económico de la gratuidad de la sanidad pública?, ¿por qué no se aplica la progresividad a las ayudas a la compra de coches?, resulta que la Xunta aporta 2.000 euros para comprar tanto un Clío como para un Mercedes ¿qué hay del criterio de los ingresos para los gastos suntuarios?
Preparémonos, estos son como mi tío, valen para demoler, para recortar prestaciones sociales, pero a diferencia de él no actúan con buena intención, sino para proteger y potenciar las posibilidades de la gente con capacidad económica más alta. Viva la solidaridad.