Al
leer en prensa que el exdiputado José Manuel Lage ha conseguido un
contrato con una Administración Pública sin haber participado en
ningún proceso con publicidad, transparencia y libre concurrencia,
para asesorar a la Diputación de Ourense en materia de “buen
gobierno y transparencia”, me movía, como muchos compañeros de
partido, y muchos ciudadanos, entre la incredulidad y la
indignación.
En un momento de descrédito
institucional, cuando el conjunto de los ciudadanos vivimos como
sociedad días muy difíciles, con situaciones personales dramáticas
indudablemente agravadas por la desconexión entre política y
ciudadanía, conductas como esta dinamitan los cimientos de un nuevo
pacto social de los ciudadanos con sus representantes políticos.
Redunda, como no, en el mantra del “todos son iguales”.
Y es, en especial, un mazazo para
la recuperación de la credibilidad y confianza en un proyecto
socialista que está llamado a actuar como catalizador de las
esperanzas de una sociedad que reclama respuestas, alternativas y
una nueva hoja de ruta. Para ello, creo, es imprescindible ideología
y compromiso, cuando se entra en política, mientras se está y al
salir.
Son indispensables políticas de altura hechas por personas
intachables.
Aquí
estamos
ante consecuencias derivadas de uno de nuestros grandes retos, la
izquierda, hoy más que nunca, no puede tener a “profesionales”
de la política si aspira a recuperar su espacio. Lejos
de perfiles “de partido”, ha de contar con gente bien formada,
con vida laboral previa, y, con la ayuda de la limitación de
mandatos, nadie caerá en la tentación de ligar proyecto político
y
vital. Quienes
desconocen lo que es un contrato laboral no pueden ser hoy
representantes de la izquierda, porque le debemos un respeto a
quienes
nos precedieron,
a los votantes, y a
la sociedad a la que ofrecemos el proyecto socialista que ha
abanderado mejoras sociales y de reparto de riqueza en otros
momentos.
Por eso 21.500 euros suponen mucho
más que el importe de un "contrato", suponen poner precio,
dudo que inocentemente, a la credibilidad de
la política, en especial a la del PSdeG. Reaccionemos, porque
la responsabilidad de no hacerlo sí sería nuestra; la de las
actuaciones de quienes se dicen socialistas pero no se comportan como
tal, es solo exigible a quien corresponda.
Jesús
Fernández Diez, concejal del Psdeg-Psoe en A Coruña
Extracto publicado en La Voz de Galicia el 28 de septiembre