jueves, 6 de febrero de 2014

"El mal ejemplo me absuelve, el bueno me condena"



Eso debió pensar el señor Julio Flores, portavoz del Gobierno municipal del PP en A Coruña cuando afirmó en el Pleno "tengo la certeza de que cualquiera de los que están aquí hoy presentes, si en esa época hubiera hablado con el responsable de esta empresa también estaría hoy en la lista de imputados". Una afirmación intolerable que merecía ser rebatida, algo que el Alcalde Carlos Negreira impidió al negarme el turno de palabra que solicité, dentro de lo previsto en el reglamento, para responder por “alusiones”.

No, rotundamente no, sr. Flores, no están imputados quienes hablaron con personal de Vendex, sino que lo están aquellos de cuyas conversaciones se desprenden indicios de comisión de actividades ilícitas.

Así, ante las noticias que están apareciendo estos días, con transcripciones de conversaciones que dan cuenta de irregularidades, cambalaches, favores y amaños, crece una indignación ciudadana que comparto. La Justicia tiene sus tiempos y habrá resoluciones judiciales, y garantías procesales; pero la política ha de tener también los suyos. Es el momento de la responsabilidad y de anteponer los intereses generales y la protección de las instituciones. No confundamos la trascendencia penal de unos hechos con la rectitud de conducta que debemos exigir a quienes nos gobiernan.

Aquellos que han usado su posición como representantes públicos para solicitar favores a una empresa que contrata con la Administración, tienen dos caminos, convencernos para que compartamos su acción reprochable, o exhibir una muestra de dignidad política y dimitir.

En cualquier caso, depende de todos, porque una buena salida de esta crisis también pasa por rebelarse contra la corrupción.

  

 

Jesús Fernández Diez, concejal del Psdeg-Psoe en  A Coruña
(Publicada hoy en La Voz de Galicia, en Cartas al Director)