Estoy seguro de que algún responsable político de este PP de los últimos tiempos preelectorales acabará por encontrar una relación causa efecto que atribuya la pérdida de Cuba a Zapatero. Solo desde esa lógica se pueden comprender las palabras del secretario de Comunicación del PP, Gabriel Elorriaga, en las que culpa del incidente entre Chávez y el Rey don Juan Carlos a la actuación de Zapatero, desde mi punto de vista, e incluso desde el de Aznar, irreprochable.
Todos hemos podido ver las imágenes en las que un Zapatero impecablemente institucional, no pierde la calma, apela al debido respeto al pueblo español que representa, y pide a Chávez que guarde las formas. Incluso tras las palabras del Rey, indica que Aznar fue elegido democráticamente por el pueblo español, recuerda al ex militar que sólo merece respeto quien respeta y cierra el incidente arrancando un aplauso. Esa es la realidad que todos vimos, en una cumbre tensa porque estaba centrada en la cohesión social de una zona del planeta especialmente sensible.
Está mal que Aznar en calidad de ex presidente pulule por medio mundo haciendo negocios con su yerno, en nombre de multinacionales y hablando mal de España, está mal que Chávez y Aznar tengan actitudes perversamente encontradas que se retroalimentan, está mal que desde el PP ataquen permanentemente la política exterior del PSOE, cuando debiera ser tema de Estado; está bien que Aznar felicite al Rey y a Zapatero por defenderle, que nos hagamos respetar, que aunque no nos convenza Chávez por sus excentricidades populistas entendamos que es a quien los venezolanos han elegido, lo demás, política de baja altura.
Desde el respeto, entiendo que Zapatero ha dado una lección de corrección política, y algunos, más debieran preocuparse por pedir moderación y respeto a los suyos, que en buscar carnaza donde no hay nada. En la contienda política, señores del PP, no todo vale.