Estuve viendo, de nuevo, emocionado, la película de la 2, la historia real de los españoles que emigraron a Alemania en los sesenta y primeros setenta como mano de obra barata. Se la recomiendo a quien no la haya visto, emociona, y da mucho que pensa.
Se la recomiendo especialmente al Alcalde de Badalona, ese que se sube a la grupa de la xenofobia para arrancar un puñado de votos. Un punto de vista diferente para que reflexione lo que supone la condición humana, tan cutre a veces.
En una época dura, donde la vida en España de la mayoría discurría entre lo difícil y lo imposible, los españoles que emigraron lo pasaron realmente mal, a pesar de la manipulación informativa del No-do y del propio silencio de los emigrados para esconder que aquello no era, ni de lejos, el paraíso publicitado.
Existen ciertas similitudes con el momento actual, corremos el riesgo de descapitalizar intelectualmente el país, de convertirlo en un paraíso de especuladores donde compitamos por nuestra mano de obra barata. La manipulación informativa no la necesitamos, con el PP gobernando ya la tenemos ahí.
Con sentido, con responsabilidad, pero desde el respeto máximo a la solidaridad y a los valores colectivos, a lo que representan, y a lo que ha costado llegar hasta aquí, debemos de alzar la voz.
Ahí queda una canción de la época y...hasta mañana, nos vemos en las calles...
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