jueves, 27 de agosto de 2009

Política y religión mejor separadas

La dimensión religiosa de la persona es algo completamente libre, reconocida constitucionalmente y que cada individuo escoge si la mantiene en el ámbito privado o hace de ello algo público. Es el estado español, a través de su ordenamiento el que posibilita, a la vez que garantiza, ese ejercicio así como el laicismo del país, lo que determina que exista una clara división entre la cosa pública y la religiosa, que de tiempos en los que tal línea no existía mejor no acordarse, ¿o sí?. Digo esto porque esta semana la Conselleira de Sanidade, Pilar Farjas, va a explicar a los asistentes a la Semana de Teoloxía e Pastoral da Coruña como se vive el compromiso político desde la fe, y ella es la Conselleira de todos independientemente de su orientación religiosa y, por que no decirlo, sexual.


Desde el máximo respeto, y la simpatía que reconozco me genera esta persona, dudo de la idoneidad de este tipo de intervenciones por parte de quien debería discernir con claridad las diferencias entre lo que atañe a todos, lo político y administrativo, o solo a quien lo elige, como lo religioso. Me parecieron poco adecuadas su participación en un homenaje a Rouco Varela, adalid del extremismo religioso español, su frontal oposición a la Ley de Salud Sexual y Reproductiva apelando a que la única libertad de la mujer es aquella que le permite sacar adelante un embarazo y representa a la parte del PP gallego que apuesta por sacar adelante una iniciativa legislativa popular promovida por los ultra católicos de Red Madre para pagar las actividades de ese grupo que quiere gestionar una red asistencial para embarazadas con cargo al erario público.


Son notas de un perfil demasiado radicalizado para quien debe gestionar la salud de los gallegos, y que en estos días de verano estamos viendo como los hospitales se vacían de médicos sin que se les busque sustituto, se cancelan intervenciones programadas, se hacen cambalaches de pediatras como en A Coruña desde Os Mallos para A Torre, crecen las listas reales de espera y en fin, los problemas de una sanidad pública gallega que en febrero afirmaba usted que solucionaría casi casi con una varita mágica. En mi opinión dedique su tiempo de función pública a la gestión, y, en privado, si considera que la profesión de fe la ayudará en su cometido, adelante y, por supuesto, ni en Citroen ni en Audi, a un evento de este tipo no haga uso de un vehículo oficial, la actividad privada, vehículo privado. De no hacerlo así dejará de ser la Conselleira de todos.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Certamente so a impresionante capacidade mediatica da dereita galega pode explicar que a desvergonzada xestión do Partido Popular em materia de sanidade pública non levante en pe de guerra a todos os profesionais medicos e ao conxunto da sociedade galega.
Sen nengún tipo de rubor criticaron as limitacións da sanidade pública xestionada polo bipartito e pregonaban que eles rematarian con listas de espera, melloraria servizos e demais medidas, todo esto claro está de forma mesianica (iluminación divina da nosa nova Conselleira!). Sin embargo, após 100 días de goberno Feijoo o único que vimos foi recortes de servizos públicos e concesións millonarias a clínicas privadas.
En definitiva, na sanidade, como na educación, na defensa do medio ambiente, ... estamos plausiblemente peor que fai 100 dias

Ángel Martínez dijo...

Esto es un mamoneo muy grande. Unos son catolicos extremistas, pero se dicen liberales, los otros tienen colegios concertados, por lo que ganan un huevo de dinero de parte del estado, los politicos haciendo manifestaciones con curas, los curas actos con el papa con politicos, los del opus, los legionarios de cristo, los "kikos", la cope, libertad digital. Esto es un holding moralista qeu encima intenta influir en los derechos que nos hemos peleado todos. Dinero , inmoralidad y gente maleable que sigue a los líderes que se aprovechan de ellos , porque ha nsido educados en el catolicismo desde pequeños.

Qué pasaria si se prohibiera la religion en los colegios? O hasta los 18 años?

Recuerdo una vez, qeu lei que en Japón los políticos no pueden intervenir en temas religiosos, de hecho, una vez condenaron a un primer ministro por ir a un memorial de las victimas de la II guerra mundial qeu era en un templo religioso. Hasta cuando deberemos aguantar los "funerales" de "estado"??

Compañeru, hay que acabar ya con la financiación que el estado da a la iglesia, y hacer cumplir las leyes para todos igual. Si tienen que pagar los mismos impuestos, que se paguen. Si hay que invertir en educación mil veces ma´s para quitarnos los colegios concertados religiosos, pues se invierte.

Jesús Fernández Diez dijo...

O certo e que o feito de actuar desta xente encaixa co que fai meses dixo Leiceaga, están a deixar ver a axenda oculta, a verdadeira razón de ser de quenes venden o centro mais habitan perto das cavernas. O centro so empréganno en tempos electorais, con bastante fortuna por certo.

Jim Alegrías dijo...

Buen artículo, Jesús.

Miedo me dan este tipo de imbricaciones entre religión-política, sobre todo cuando determinadas cuestiones de interés general( judiciales, educativas o sanitarias, por ejemplo) se abordan desde posturas que poco o nada tienen que ver con unas saludables dosis de "higiene o asepsia" en materia de supersticiones y prejuicios personales.

Así es como padecemos decisiones lastradas por esa falta de higiene mental, que tienen que ver mucho más con suposiciones íntimas y credos personales que con el convencimiento de que van a resultar beneficiosas para la mayoría.
Imagínense ustedes un Testigo de Jehová de esos de conselleiro de sanidade y su actitud frente a las transfusiones.
Pues aquí, lo mismo.

Saludos de Jim, Jesús.

Jesús Fernández Diez dijo...

La verdad Jim es que sí que dan miedo este tipo de actitudes, sobre todo teniendo en cuenta que tratan de darle una normalidad aparente a cuestiones que para nada, hablo desde una óptica democrática, deberían serlo.

Lo mismo hacen con la educación, concebida como un negocio y una manera de expandir su ideología basándose en en una interpretación bastante sesgada del artículo 27 de la Constitución, que la libertad educativa no consiste en que todos paguemos una ¿educación? que, por ejemplo, segrega por sexos. Pues ahí tienen renovados los conciertos esos centros a los que el Psdeg se los había retirado.

Es lo que hay, y lo que vendrá...