martes, 8 de septiembre de 2009

Intolerable permanencia en el cargo

La seguridad social en España tiene establecidos diferentes sistemas para integrar a los trabajadores, y uno de ellos es el Régimen Especial de Empleados de Hogar. Para ser encuadrados en este grupo se atenderá al número de horas trabajadas, que para el caso de los empleados de hogar denominados fijos está establecido en un tiempo igual o superior a 80 horas de trabajo al mes y, para el caso de los discontinuos, el límite está en 72 horas mes, realizadas, al menos, durante 12 días en dicho mes.

Es decir, que las condiciones ya de por sí duras de este tipo de tareas se hallan dentro de un marco normativo especial que permite contrataciones sobre un número de horas al mes extremadamente bajo, y que, relacionándolas con la remuneración habitual por hora determina salarios con los que difícilmente se puede llegar a fin de mes si no se pluriemplea el trabajador. Y no debemos olvidar la tendencia de alguna gente a forzar al trabajador a hacer más horas reales de las que figuran en el contrato, que viene a ser así una suerte de cláusula de seguridad por si ocurre un accidente poder, dicho coloquialmente, lavarse las manos.

A mi juicio no estaría de más abrir un debate que permita revisar este tipo de normativa laboral para evitar las huidas de la ley por parte de alguna gente, pero, en todo caso, lo que ya me parece intolerable es que, existiendo la posibilidad de contratar a alguien en una modalidad especial muy por debajo de las cuarenta horas semanales, una Directora Xeral de la Xunta, encima del área de Formación e Colocación , no dimita tras ser condenada por despedir de modo improcede a una empleada del hogar a la que ni siquiera tenía contratada ni, por supuesto, dada de alta en la seguridad social cuando existe un régimen que facilita la contratación parcial. No caben excusas, ni medias tintas, ni esperar a las respuestas a recursos judiciales abiertos, en un estado de derecho hay cosas que no se pueden permitir, más cuando estamos en un momento económico difícil y este tipo de conductas por parte de a quien le corresponde participar en la organización laboral en Galicia alienta el desprecio por las normas y los trabajadores. Entiendo que son además responsables de esa situación todos los que como la Conselleira de Traballo y el Presidente de la Xunta explícitamente la amparan al no cesarla.

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