La Consellería de Educación no ha hecho ningún caso a las sugerencias que, desde la práctica totalidad de los sectores, se han formulado para reforzar el decreto del “plurilingüismo”. Rehenes de una promesa electoralista lanzada sin sopesar sus consecuencias (excepto la de pescar votos en aguas revueltas) siguen adelante demostrando incapacidad para enderezar una situación que va a acarrear consecuencias graves por la inacción de la administración en el ordenamiento de la educación, que, en resumen, es lo que viene a suponer esta medida, el abandono vía decreto de la potestad reguladora, que sea lo que digan los padres con hijos escolarizados. Así, sin tomar decisiones es difícil equivocarse, pero para eso no están ahí. Nadie les firmó un cheque en blanco en marzo del año pasado, ganaron unas elecciones, para decidir y gobernar, no para transmitir la carga de la responsabilidad a los demás.
Por cierto, escribo esto en español para dejar claro que, además de no estar de acuerdo con esta norma ni con la manera integrista y excluyente de aprobarla, no soy ningún radical de la cosa de la lengua, de igual modo que no lo son las decenas de miles de personas que se manifestaron conmigo en Santiago para protestar contra este decreto, ni los que se quedaron en casa. En Galicia hay radicales sí, pero no es posible que haya tantos, que no jueguen a confundirnos con la idea de que son cuatro furibundos reintegracionistas los que protestan, protestamos todos los que vemos las consecuencias nefastas para el gallego que va a traer consigo esta medida.
Parece clarificador que solo las AMPAS de la enseñanza concertada y la gente de Galicia Bilingüe lo apoyen, parece claro pues que los demás somos la mayoría, tranquila y moderada, pero firme y contraria.
Por cierto, escribo esto en español para dejar claro que, además de no estar de acuerdo con esta norma ni con la manera integrista y excluyente de aprobarla, no soy ningún radical de la cosa de la lengua, de igual modo que no lo son las decenas de miles de personas que se manifestaron conmigo en Santiago para protestar contra este decreto, ni los que se quedaron en casa. En Galicia hay radicales sí, pero no es posible que haya tantos, que no jueguen a confundirnos con la idea de que son cuatro furibundos reintegracionistas los que protestan, protestamos todos los que vemos las consecuencias nefastas para el gallego que va a traer consigo esta medida.
Parece clarificador que solo las AMPAS de la enseñanza concertada y la gente de Galicia Bilingüe lo apoyen, parece claro pues que los demás somos la mayoría, tranquila y moderada, pero firme y contraria.
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