martes, 19 de febrero de 2013

La Casa de Aurelia


El caso de Aurelia Rey, la octogenaria de A Coruña que vive en el alambre pendiente de un desahucio de su piso de alquiler, demuestra que las leyes, en ocasiones, fallan. Lo que ha trascendido es que hay una sentencia de desahucio por impago, retraso más bien del pago, de un mes de alquiler. Es evidente que un juez fundamenta su sentencia y que dicha sentencia se adapta a la ley, y que esa legislación no es capaz de contemplar excepciones en su aplicación.

Aquí es donde está el fallo, no hay resquicio para considerar que la mujer, anciana, lleva más de un tercio de su vida en esa casa, ni que ha hecho frente al pago de todas las mensualidades, con retraso en dos ocasiones ¿en 30 años? A lo largo de un período así de largo cualquiera, por buena voluntad que tenga, se vería apretado en alguna ocasión para efectuar algún pago, y si pagas 126 euros cobrando 356…ya ni te cuento.

Decía Ana Pastor, cuando presentó la norma del desahucio exprés que "lo que se quería era reducir el procedimiento tedioso que se tenía que llevar a cabo hasta ahora para dictar una resolución de desahucio, pues lo que está claro es que el que no paga, no va a pagar aunque se le dé más plazo".

Pues es evidente que en este caso la Ministra se equivocaba, el que se retrasa, a veces , paga. Pero la norma no admite considerar matices y, visto lo visto, reduce el margen para atender excepcionalidades como las que hay claras en este caso.

Podemos debatir sobre que es un asunto civil entre particulares, que las normas están para cumplirlas, que no le corresponde, más allá de la moral individual, a los dueños de la vivienda valorar circunstancias de carácter social de la inquilina, pero lo que es cierto es que al final, le hayan ofrecido una vivienda en régimen de alquiler social en otro lugar, una plaza en una residencia de ancianos, o la prórroga durante dos meses si definitivamente acepta irse, todos los que hemos conocido este caso, nos quedamos con la sensación de que algo ha fallado, de que treinta años de recuerdos asociados a un hogar no se pueden hacer desaparecer por sentencia ni por el fallo mínimo de haberse retrasado un par de veces en las más de trescientas cincuenta ocasiones en que sí cumplió.

Y ahí es donde se justifica la presencia de representantes públicos de partidos de izquierda. En que somos conscientes de que la maquinaria ha fallado, y que hay que mejorarla, más allá de este caso particular, circunstancias excepcionales en casos similares, o completamente diferentes, deberían de encontrar encaje legal.

Promover la modificación de la norma es una responsabilidad que asumimos tácitamente las personas que hemos estado delante de la Casa de Aurelia.

miércoles, 13 de febrero de 2013

¿Jesús Sepúlveda en la cola del INEM?

La noticia de que el PP ha despedido a Jesús Sepúlveda me produce bastante indignación ante la obscenidad manifiesta de todo lo que hay alrededor de la misma. 

Primero porque fue contratado allá por el 2009, cuando ya estaba imputado en el proceso “Gürtel”. 

Segundo, porque no pisaba la sede del PP; dicen que trabajaba desde casa, sin que nadie sea capaz de decir con meridiana rotundidad cuales eran sus funciones. Extraño concepto del teletrabajo. 

Tercero, porque las palabras de Carlos Floriano, afirmando que Sepúlveda es "funcionario del PP…." y que por tanto el “Estatuto de los Trabajadores impide su despido “(criterio que además de falso mudó en una semana), es una barbaridad, y dicha por parte de un portavoz del partido que nos gobierna, que presume de tener buenos gestores, muestra un nivel de ignorancia respecto a cómo se regulan las relaciones laborales que debería llevar a este hombre, cuando menos, a rectificar públicamente. Los funcionarios se rigen por un Estatuto de la Función Pública, y el Estatuto de los trabajadores atiende a otro tipo de contratos, laborales, por lo que nada tiene que ver lo uno con lo otro. 
Por otro lado, los funcionarios y trabajadores han de acudir para defender sus derechos a distinta jurisdicción, a lo contencioso-administrativo los primeros y a los Juzgados de lo Social los segundos. Mezclar churras con merinas en asunto de despidos, justo cuando hace un año que el PP puso en marcha una reforma laboral salvaje, que facilitó al máximo los despidos, es casi un insulto a los desempleados de este último año que realmente sí trabajaban y han visto cómo sus derechos se han evaporado de manera súbita. 

Cuarto, porque este hombre estaba casado, hasta el 2004 al menos, con una Ministra actual, todo ello mientras recibían regalos. Además de que con posterioridad siguieron manteniendo parte de la sociedad conyugal, a juzgar por lo que hemos conocido de sus declaraciones ante Hacienda. Por si no era suficiente, la Unidad de Delitos Económicos aclara que la familia de Jesús Sepúlveda y Ana Mato, recibió pagos para fiestas de cumpleaños (algo de primerísima necesidad) por valor de 11.800 euros y viajes valorados en 50.000 euros. Según la Policía, Sepúlveda obtuvo de la trama Gürtel al menos de 442.992 euros en dinero negro mientras estaba casado con Ana Mato, y en régimen de gananciales 

Y quinto, espero que no acuda a las oficinas del Inem a bordo del Jaguar, o de otro de los 6 vehículos que le regalaron sin que a su mujer, con quien convivía en ese momento, “no le constase nada” del coche que tenía su entonces marido. Porque ¿Cuál sería la reacción de cualquiera de nosotros si nos encontrásemos delante en la cola del Inem al señor Sepúlveda?