La noticia de que el PP ha despedido a Jesús Sepúlveda me produce bastante indignación ante la obscenidad manifiesta de todo lo que hay alrededor de la misma.
Primero porque fue contratado allá por el 2009, cuando ya estaba imputado en el proceso “Gürtel”.
Segundo, porque no pisaba la sede del PP; dicen que trabajaba desde casa, sin que nadie sea capaz de decir con meridiana rotundidad cuales eran sus funciones. Extraño concepto del teletrabajo.
Tercero, porque las palabras de Carlos Floriano, afirmando que Sepúlveda es "funcionario del PP…." y que por tanto el “Estatuto de los Trabajadores impide su despido “(criterio que además de falso mudó en una semana), es una barbaridad, y dicha por parte de un portavoz del partido que nos gobierna, que presume de tener buenos gestores, muestra un nivel de ignorancia respecto a cómo se regulan las relaciones laborales que debería llevar a este hombre, cuando menos, a rectificar públicamente. Los funcionarios se rigen por un Estatuto de la Función Pública, y el Estatuto de los trabajadores atiende a otro tipo de contratos, laborales, por lo que nada tiene que ver lo uno con lo otro.
Por otro lado, los funcionarios y trabajadores han de acudir para defender sus derechos a distinta jurisdicción, a lo contencioso-administrativo los primeros y a los Juzgados de lo Social los segundos. Mezclar churras con merinas en asunto de despidos, justo cuando hace un año que el PP puso en marcha una reforma laboral salvaje, que facilitó al máximo los despidos, es casi un insulto a los desempleados de este último año que realmente sí trabajaban y han visto cómo sus derechos se han evaporado de manera súbita.
Cuarto, porque este hombre estaba casado, hasta el 2004 al menos, con una Ministra actual, todo ello mientras recibían regalos. Además de que con posterioridad siguieron manteniendo parte de la sociedad conyugal, a juzgar por lo que hemos conocido de sus declaraciones ante Hacienda. Por si no era suficiente, la Unidad de Delitos Económicos aclara que la familia de Jesús Sepúlveda y Ana Mato, recibió pagos para fiestas de cumpleaños (algo de primerísima necesidad) por valor de 11.800 euros y viajes valorados en 50.000 euros. Según la Policía, Sepúlveda obtuvo de la trama Gürtel al menos de 442.992 euros en dinero negro mientras estaba casado con Ana Mato, y en régimen de gananciales
Y quinto, espero que no acuda a las oficinas del Inem a bordo del Jaguar, o de otro de los 6 vehículos que le regalaron sin que a su mujer, con quien convivía en ese momento, “no le constase nada” del coche que tenía su entonces marido. Porque ¿Cuál sería la reacción de cualquiera de nosotros si nos encontrásemos delante en la cola del Inem al señor Sepúlveda?
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